miércoles, 26 de septiembre de 2012

0 “¡ENTRENAMOS EN SUELO ARGENTINO!”


Un atleta argentino corriendo por suelo patrio usurpado. Un gimnasta de cara al mar, con el sol de la verdad en su alma noble, acariciando las arenas blancas con enérgicas flexiones de brazos. El trote sostenido con el viento salado en el rostro fatigado hace galopar fuerte el corazón imbatible de un guerrero de los olímpicos juegos y, mientras entrena, recuerda con indecible dolor la sangre derramada. Las vidas de nuestros soldados desinteresadamente ofrendadas a nuestra bandera jamás humillada. En síntesis: “Para competir en suelo inglés, entrenamos en suelo argentino”.

El esfuerzo, la disciplina, la voluntad indomable reflejada en apenas un minuto y medio casi mágico de un corto publicitario hizo reflotar el espíritu patriótico de una Nación toda. Se indignaron los dueños de las bombas, los señores de la muerte, los invasores de los sueños buenos, los que ejercen un colonialismo atroz, decadente y fundamentalmente homicida. Los pueblos no renuncian jamás a su destino. La Presidencia de la Nación Argentina refleja en escasos y preciados segundos el sentir de todo un pueblo sensible que no renuncia a sus ideales de grandeza. Las grandes causas nacionales poseen el poder de aglutinar y unificar la diversidad de disímiles criterios políticos en un solo haz de luz definida y solemne. Esto es Malvinas para todos nosotros, un pedazo de nosotros mismos arrebatado por los cultores del oro y de lo ajeno, por los hipócritas que hablan de cultura y democracia empuñando espadas manchadas de sangre inocente.

¡Las Malvinas son argentinas!... Tanto como nuestros hijos, nuestros sueños y el corazón despierto que colocamos en cada causa que amamos. El tiempo, que es un maestro silencioso e infalible, tiende a colocar las cosas en su correcto lugar. Esto no quiere decir otra cosa que, más pronto que tarde, nuestra bandera ondeará altiva y libre en nuestro suelo eternamente libre.
Nosotros también decimos con humildad y soberana resolución: ¡Para competir en suelo inglés, entrenamos en suelo argentino!”
Gracias a nuestros héroes y combatientes. Gracias a nuestro pueblo por no olvidar a nuestros inmortales gladiadores que lucharon con valentía incomparable. Gracias, excombatientes, por toda la entrega. ¡GRACIAS!

Máximo Luppino

0 ENTRE POSTES Y GENERALES


Una línea de postes estáticos  clavados en la proximidad de las tranqueras mirando, esperando, aguardando,  no pueden moverse. Pero su función es estar de pie como una sombra del poder del sol. Como centinelas silenciosos de los embates de las duras tempestades.  Estoicos en su función de resistir, mudos ante los designios del destino. Postes que supieron ser madera verde y padres generosos de millones de hojas danzarinas. Madera con recuerdos de infinitas noches con miríadas de estrellas cómplices de sus divinos sueños. Postes de tan espartana conducta que soportaban las ganas de derramar sus cristalinas lágrimas hasta que azotaba sobre ellos una lluvia potente o un susurrante roció. Entonces, recién ahí, para que nadie lo notase, en la inmensidad de la llanura colosal, se permitían soltar sus llantos cargados de nostalgias viejas. Así, entre las gotas del cielo y sus suspiros buenos, se acariciaban ideales de futuros poetas. Los postes son referencia obligada a partir de ellos mismos. Hacia un lado o hacia otro los rodean los pastizales incontables con su aura de libertad eterna.
Los postes recuerdan a todos los seres que pasaron a su lado. Tiempo para pensar les sobra a borbotones. Se llenan de dicha cuando los pájaros cantores descansan sobre su gris continente y se quedan solos evocando aquellos trinos celestes que les regalaron tanta felicidad en su firme misión.

En ocasiones, grandes generales portadores de glorias sin parangón, empuñando sus poderosas espadas llenas de triunfos, descansaron cerca de ellos. Algunos sujetaron las riendas de sus alados corceles a su alrededor. Nuestros postes vibraban de emoción al ver a estos comandantes con sus capas azules flamear al viento, tomando rotundas decisiones sobre la vida y la muerte de sus semejantes. Inclusive, existieron quienes por fruto del cansancio supieron descansar apoyándose confiados sobre estos añosos pilotes. Luego, las legiones se agrupaban rápidamente a la voz de los jefes y raudos, orgullosos y fieros continuaban su marcha cabalgando hacia su próxima batalla, hacia su próximo desafío. Pero hasta  esos oficiales de tan digno rango jerárquico se vieron forzados a descansar apoyándose sobre estos viejos postes ajados por los azotes del tiempo. El hombre más poderoso que podamos concebir, tarde o temprano necesitará un poste en que apoyarse y descansar. Un refugio donde curar sus heridas, una cueva segura donde encontrar el sueño reparador que le devuelva las fuerzas perdidas. Así es que, si alguno piensa que sólo eres un humilde poste, solamente aguarda Llegará el día en que algún poderoso necesite apoyarse en tu humilde firmeza. Y si en el teatro de la vida te encuentras ataviado con los ornamentos del generalato, no olvides jamás que necesitarás del viejo  modesto cuenco para beber el agua de vida que tanta sed de verdad reclama.
La vida interactúa entre sí con todos sus elementos y personajes. La vida es interrelación interdependiente entre la generalidad de las partes, partes que conforman un TODO.
Entre postes y generales la existencia siembra enseñanzas que debemos asimilar. Entre postes y generales, la llanura disfruta de su eterna inmensidad.

Máximo Luppino

0 SOLIDARIDAD PERONISTA


El fuerte temporal que azotó gran parte de nuestro territorio produjo serios destrozos y lamentables daños a la propiedad. Anegando incluso la vía pública, dejando sin suministro eléctrico a miles de bonaerenses, se vivieron horas de profunda desazón. Parte de la Capital Federal de la república también padeció los efectos de la drástica tormenta.
El caprichoso mapa del radical vendaval castigó a algunos distritos más categóricamente que a otros. Mientras en algunos lugares sólo se produjeron algunos vientos fuertes, en otras latitudes Eolo hizo bramar su furia. El hermano municipio de Ituzaingó fue uno de los más afectados por el lamentable fenómeno meteorológico. Su intendente, Alberto Descalzo, ha estado a la altura de las circunstancias y se colocó a trabajar palmo a palmo con sus vecinos para sortear los inconvenientes de los daños presentes.

Lealtad y solidaridad son dos valores insoslayables en la doctrina justicialista. Fomentar la fraternidad significa compartir el dolor de nuestros hermanos y comprometernos concretamente en la solución de los problemas. San Miguel desembarcó en Ituzaingó con una flota de 15 camiones y otras maquinarias pesadas para trabajar mancomunadamente  con las autoridades del distrito hermano. La decisión de emprender esta amistosa terea surgió del corazón de nuestro intendente, el doctor Joaquín de la Torre. Nuestro secretario de obras, Gonzalo Cabrera, junto al compañero Quiroga, dirigieron las tareas en forma excautiva.

Fácil es solidarizarse con el dolor de nuestros semejantes sólo desde la cómoda salutación formal; la auténtica ayuda proviene del compromiso tangible en el campo de situación, esto es limpiando escombros, levantando ramas, cortando árboles caídos, reparando luminarias, y demás tareas. Joaquín demostró en forma concreta sus principios de auténtica solidaridad peronista, dando un fuerte cachetazo a los cómodos burgueses que disertan sobre Perón, o las incontables fábulas revolucionarias desde la profana holgazanería de su crónica vagancia. “La única verdad es la realidad” y ésta dicta que en Ituzaingó, junto al intendente Descalzo, estuvieron presentes los hombres de San Miguel. Hecho este que nos llena de auténtico orgullo. Hacer peronismo desde lo concreto, desde el trabajo solidario. Como diría la Madre Teresa de Calcuta: “¡Dar, hasta que duela y cuando duela dar todavía más!”…

Mientras la mayoría de la primera línea de autoridades capitalinas se encontraban paseando por Punta del Este o “vacacionando” en la pomposa Disney world, los intendentes del peronismo se encontraban trabajando codo a codo para reordenar sus localidades ¿Será este el inefable juego del bien y del mal, encarnado en los unos y los otros?   Así es que los pulcros perfumados dirigentes del Pro ejercían “ayuda” por internet desde los lejanos centros vacacionales. En las rudas calles de nuestra provincia se encontraban los intendentes del peronismo trabajando junto a sus vecinos para superar los inconvenientes de la cruel tormenta. 
El justicialismo de Joaquín no queda encerrado en un frío discurso, el peronismo de Joaquín se refleja en hechos concretos y tangibles, fomentando una acción fraternal más allá de las fronteras de San Miguel.

El antiguo concepto de revolución hoy se lee bajo las coordenadas de transformación social humanista y solidaria desde el compromiso real y concreto, más allá de la retórica de los líderes de sofá mullido o de café destemplado.  Para finalizar, deseamos recordar una frase inspiradora de JUAM PABLO II que dice:
“La solidaridad no es un sentimiento superficial, es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común, es decir, el bien de todos y cada uno para que todos seamos realmente responsables de todos.”

                                                                             Máximo Luppino

0 LA PENOSA TAREA DE FINGIR


La presentación social de los hombres frente a sus hermanos se ha convertido en un rito profano en el que se recurre a tristes “cartas de presentación” para poder ser aceptado por los rígidos parámetros de lo considerado adecuado, o  lo rechazado como no conveniente. Así es que, muy a menudo, se elige fingir para ser “bien visto”, para merecer un aprobado por parte de una sociedad que en ocasiones se encuentra cómoda exhibiendo una alta dosis de hipocresía. 
Están los que fingen capacidad intelectual sustrayendo ideas y frases sueltas que luego difunden inconexamente en sus protocolares charlas laborales. También abundan los más dañinos de todos que son los que se presentan como personas amplias y tolerantes cuando en realidad vaticinan una oscura noche para la humanidad toda.
Fingir bienestar económico, mentir sobre nuestro rol laboral, engañar sobre nuestra importancia intelectual, abusar de la buena fe de la gente para introducir mentiras sobre nuestros ocasionales rivales; en fin: rechazamos las prácticas deshonestas que no hacen otra cosa que debilitarnos moralmente.
Si fingimos es porque estamos desconformes con nuestra propia realidad. El primer paso para recuperar nuestra autoestima es el de asociarnos con la verdad. Hablar con sinceridad por más duro que esto parezca. Si fracasamos en un aspecto de la vida no lo ocultemos, reconozcámoslo para así poder superarlo.
Fingir es sujetar nuestra inspiración y creatividad con las pesadas cadenas de la frustración. Hay que pararnos sobre nuestras falencias y luchar para superarlas, caminar por el sendero que nos lleva a la felicidad de poder convivir en armonía con nosotros mismos. Cada vez que esbozamos una mentira diezmamos nuestra integridad intelectual. Toda vez que manifestamos con sinceridad nuestro pensar y sentir fortalecemos nuestro cuerpo mental y marchamos hacia un genuino equilibrio emocional.
Las flores silvestres no añoran ser rosas de delicados jardines, simplemente se contentan con el rol de libertad que la vida les otorgó. Disfrutan del viento fuerte que agita sus tallos y de la inmensidad de las llanuras.
La bondad y belleza están presentes en todos lados, máxime aún en el centro de nuestro propio corazón. Debemos simplemente reconocer esa parte infinita y divina en nuestro interior que nos sostiene en todo momento.
¿Fingir, por qué y para quién? La mentira en un barranco profundo donde vamos cayendo sin darnos cuenta. Es lanzarnos al abismo de la negación de nosotros mismos. Todos los días podemos hacer algo pequeño pero concreto que nos haga sentirnos contentos con nuestra actitud. Un deseo bueno para con nuestros semejantes, un gesto amable y positivo para con nuestros familiares y amigos. Crear esperanzas en la solución de los inconvenientes comienza por desarrollar FE en que podemos ser artífices de nuestro propio destino.
Abandonar los errores del pasado significa tener la firme voluntad de comenzar una nueva vida a partir de este preciso momento. En cada instante encontraremos una celestial partícula de libertad que debemos saber disfrutar y explorar, siempre navegando desde lo particular hacia lo universal. Desde lo pequeño y parcial  hacia lo insondable y total. Desde una pequeña idea bienhechora hasta los más inmensos pensamientos de autorrealización cósmica. Hoy, todos comenzamos una nueva y mejor vida, sin nada que fingir…
Máximo Luppino

0 ÁNGELES EN PATINETAS


El nacer de la aurora se presentó ante nosotros con su poderoso imperio de luz. Los rayos dorados del padre sol le arrancaban millares de verdes a las frescas hojas de los erguidos pinos que, conforme se hamacaban al ritmo del viento, nos regalaban su salutífero aroma de añosos recuerdos. Hablamos del parque Miguelillo en la hermosa ciudad de Necochea. Varios kilómetros de bosque poblado de incontables árboles sonrientes respiran sueños de inocentes niños. Fábulas de traviesos versos se esconden en sus incontables rincones de calma silenciosa llegada de otras lejanas latitudes. Cruzando una familiar avenida costanera se encuentra el océano que ruge bravura noche y día, que regala sal de antiguas letanías a los que lo admiran con insondable emoción. Desde siempre, presentimos que uno de los primeros actos de adoración del hombre para con su Dios habrá sido pararse frente al mar y permitir que rueden libres lágrimas de gratitud por la grandeza manifiesta de esa inmensidad líquida que nos subyuga. Necochea y Quequén, dos hermanos que compiten en belleza y libertad, dos adolecentes que establecen juegos de destrezas para mostrar sus encantadoras cualidades. Hablar de Necochea sin Quequén es como pronunciar palabras mudas. Referirse a Quequén pretendiendo omitir a Necochea es como pretender leer un libro con hojas en blanco. Necochea y Quequén deben continuar hermanadas por ese río celeste que abraza a los dos poblados. En la unión reside la fuerza, en la sumatoria de esfuerzos radica la grandeza de los pueblos. Más allá de las formas políticas de organización existe un espíritu fundacional de fraternidad y solidaridad que jamás debemos perder. Una Nación es la sumatoria de ideales desinteresados alineados para lograr el bien común ¿Los divisionistas hasta dónde piensan llegar? ¿Al punto de tal individualismo que nos conduzca a que cada cuadra parezca un islote sórdido alejada de sus vecinos? Los extremos logran desear ridículamente un reino “soberano” de un solo habitante. Mejor es la confraternidad que nos fortalezca de cara a la historia y a los desafíos que se avecinan. En la profunda Ciudad de Quequén se encuentra el monumento más importante que evoca la gesta Malvinense y los derechos argentinos irrenunciables sobre nuestras islas. Un macizo de cemento y arte que encierra la valentía desplegada por nuestros soldados ante la soberbia imperialista de los invasores ingleses. Este monumento es  una gran obra de amor cincelada con dulce devoción patriótica en nombre de nuestros héroes caídos en combate. Es esta tarea otro ícono de unión entre Quequén y Necochea y entre todos los latinoamericanos.  

Pero mucho más conmovedor es apreciar todos los días una legión de inocencia pasear en bicicletas, correr alegres con carcajadas de libertad y sencillez de juegos infantiles que forjarán hombres buenos. Pensar en Necochea es pensar en gente que busca ser feliz abrazando con el corazón a la naturaleza que nos cobija. No descartes que entre tanta simpleza mágica se pueda ver a guardianes ángeles custodiar felices nuestros sueños mientras deambulan en luminosas patinetas de completa armonía. Es que la verdad es lo que ES y lo que sospechamos que está listo para emerger el día que decidamos ser un poco más buenos. Mientras, los ángeles en patinetas y los querubines en patines juegan el juego de la vida frente al infinito mar de Necochea.

Máximo Luppino 

0 ¡LAS MALVINAS SON ARGENTINAS!


La victoria final que se gesta desde nuestra cultura
A 30 años de la gesta de Malvinas miramos hacia atrás y observamos con renovada emoción el patriotismo sin igual de nuestros soldados, pilotos, marinos y personal civil que prestó servicio desinteresado para recuperar lo que es nuestro por derecho  inmemorial.
Nuestros combatientes luchaban por nuestra patria, por el honor de nuestro pueblo, por la justicia de nuestra Nación. Pelearon no sólo contra los piratas ingleses, se enfrentaron a la logística y el armamento de la OTAN capitaneada por los Estados Unidos De Norte América.  Los militares británicos eran profesionales, traducido a nuestro directo entender, cobraban importantes sumas de dinero para combatir en nuestro innegociable suelo. Ellos entraron en lucha exhibiendo profesionalismo pragmático y mercantil. Los nuestros lucharon por la vocación de saberse depositarios de una verdad incuestionable: ¡Las Malvinas son argentinas!
El océano bravío y profundo recibió en su inmensidad azul a muchos hombres buenos que dieron su vida generosamente por la gran causa nacional. Entre ellos a los marinos del ARA General Belgrano cobardemente atacado fuera de la zona de exclusión. Propio es de los imperios redactar sus propias caprichosas reglas sostenidas por el rugir de los cañones, por la boca llameante de sus fusiles y por una lluvia de bombas diseminadas por todo el mundo.  En fin, son coherentes con su historia de crueles de asesinos de la humanidad.
Pasaron 30 largos años y Gran Bretaña continua ocupando militarmente nuestras islas. Ya sea por oro, o las especias, la sal, el tanino, los diamantes, los esclavos sometidos y vendidos como si fueran objetos sin vida. Luego, el petróleo, ahora, las materias primas, el agua potable y cuanto bien material se les ocurra que tienen que apoderarse.
Pero a considerable distancia de estos mercaderes de la muerte están nuestros héroes, los que allí quedaron esperando que todos lleguemos a ofrendarles una hermosa flor de gratitud en sus luminosas tumbas de gladiadores memorables. También están los combatientes que volvieron a nuestra patria y a los que no supimos valorar su desinteresada entrega.
¿Podrá Latinoamérica sostener sus ideales de libertad? Podremos los argentinos sostener prendida la llama de la soberanía, recordando y transmitiendo a las generaciones futuras que: Las Malvinas Son Argentinas.  Recordamos la calurosa carta escrita por PIERRE CLOSTERMANN héroe de guerra de la segunda contienda mundial:
Del Coronel (FAF) Pierre Clostermann, héroe francés de la Segunda Guerra Mundial, a los pilotos argentinos:
“A vosotros, jóvenes argentinos, compañeros pilotos de combate, quisiera expresaros toda mi admiración. A la electrónica  más perfeccionada, a los misiles antiaéreos, a los objetivos más peligrosos que existen, es decir los buques, hicisteis frente con éxito. A pesar de las condiciones atmosféricas más terribles que puedan encontrarse en el planeta, con una reserva de apenas pocos minutos de combustible en los tanques de nafta, al límite extremo de vuestros aparatos, habéis partido en medio de la tempestad en vuestros "Mirage", vuestros "Etendard", vuestros "A-4", vuestros "Pucará" con escarapelas azules y blancas. A pesar de los dispositivos de defensa antiaérea y del los SAM de buques de guerra poderosos, alertados con mucha anticipación por los "AWACS" y los satélites norteamericanos, habéis arremetido sin vacilar.
Nunca en la historia de las guerras, desde 1914, tuvieron aviadores que afrontar una conjunción tan terrorífica de obstáculos mortales, ni aún los de la RAF sobre Londres en 1940 o los de la Luftwaffe en 1945.
Vuestro valor ha deslumbrado no sólo al pueblo argentino sino que somos muchos los que en el mundo estamos orgullosos de que seáis nuestros hermanos pilotos.

A los padres y a las madres, a los hermanos y a las hermanas, a las esposas y a los hijos de los pilotos argentinos que fueron a la muerte con el coraje más fantástico y más asombroso, les digo que ellos honran a la Argentina y al mundo latino.
¡Ay!: la verdad vale únicamente por la sangre derramada y el mundo cree solamente en las causas cuyos testigos se hacen matar por ella.”
Simplemente agregaremos que este homenaje lo hacemos extensivo a todos los combatientes argentinos que con desmedido valor se entregaron sin reservas para defender nuestra Nación; a todos ellos nuestro respeto y gratitud eterna. Que DIOS los ilumine por siempre.
¡LAS MALVINAS SON ARGENTINAS!

0 EDAD FÍSICA, EDAD MENTAL


Los años acumulados nos hablan de una edad concreta y específica en términos históricos. Esta edad es la que marca el rígido almanaque de días transcurridos con una sucesión de episodios en los que fuimos más o menos protagonistas. Podríamos también llamar a este ciclo como edad material. Pero mucho más sutil y profundo es nuestra edad psicológica, que está enmarcada por nuestra capacidad creativa, por nuestro entusiasmo en el vivir. Es esta nuestra edad real, nuestro tiempo no perecedero, es nuestra edad mental.
Así es que nuestra edad física es inevitable y solemne, como una foto con poca expresión en sí misma. Quedar cautivos de los designios lapidarios de los cíclicos relojes de indiferente cronología histórica, es como estar dormidos en el homenaje sublime a la vida de todos los amaneceres.

La edad de nuestro corazón es la que refleja la dicha del alma. Aquí sí el hombre gigante y eterno se revela indómito ante la cárcel de la carne. La voluntad de trascender, la sonrisa dichosa, fruto de conciencia, despierta en el milagro infinito de los segundos cargados de energía cósmica, es en sí una usina anímica que nos conduce a superar las obsoletas barreras de los historiadores mediocres.
Somos lo que sentimos que somos. Vivimos lo que pensamos vivir. Sufrimos por los designios propios de nuestra ignorancia espiritual.

Pero el pregón de la lucha siempre vuelve a sonar llamándonos al combate milenario que los hombres debemos librar contra la muerte cruel. Los cementerios poblados de blancas lápidas de inexpresivo mármol o los nichos amontonados en sórdido orden, son estímulos que poseemos para reconocer la vida mágica más allá de la fábula despiadada de una muerte mentirosa. 

Nuestros muertos están presentes en nuestros recuerdos y frecuentemente pasean a nuestro lado  sin nosotros saberlo. En ocasiones lloran con nuestro propio llanto, pero siempre, siempre, ríen con nuestras auténticas alegrías. Si deseamos poseer una saludable edad mental debemos cuidar la flor de nuestras ideas. Es en el mundo del pensamiento donde radica nuestro pasaporte a la gloria sin fin. 

Muchas veces nuestro cuerpo enferma por ausencia de entusiasmo, por carencia de altruismo, por orfandad de creatividad. Muchas veces enfermamos para huir cobardemente de nosotros mismos.
Contemplar la aurora con su dicha de luz redentora que hace a los pájaros cantar y a las flores brotar es un buen comienzo para reconocernos a nosotros mismos presentes en toda la creación.

Dejemos de prestarle demasiada atención a los cronistas del apocalipsis, son sordos a los cantos de la vida. No demos crédito a los manuales de interminables enfermedades y dolencias. Todo lo superarás de cara al sol. Nosotros que nos permitimos sufrir, no nos otorgamos la dicha de ser felices. Siempre hay opciones, y todos los días volvemos a empezar para estar mejor a cada instante. El primer paso para la felicidad es proponernos ser dichosos; el segundo es compartir con los demás lo mejor que tenemos. Desear dar, más que recibir, es el orden adecuado.

El designio de los años es una ilusión. El imperio de los pensamientos es una realidad

Máximo Luppino

0 VIVIR LOS CICLOS A PASO FIRME


Todos estamos inmersos en ciclos dinámicos de variadas características y estados. Por ejemplo: un deportista de alta performance puede estar inmerso en un proceso de decadencia de su estado atlético y, no obstante, este mismo atleta puede estar protagonizando un estado ascendente en cuanto a su sensibilidad artística. Queremos destacar que los hombres estamos sujetos a estaciones elípticas de valles y cumbres. En ocasiones, retrocedemos en algunos aspectos y avanzamos en otros. Podemos sufrir un periodo de penurias económicas y materiales, pero a la vez es posible que ciertas aristas afectivas y familiares se estén encausando positivamente. Deseamos testimoniar que cierta aparente involución en aspectos relativos no implica un retroceso del hombre interno sutil y ágil en las cuestiones de la mente y el alma.
Los rosales se ponen tristes cuando sus hijas flores se marchitan, pero no se dan por vencidas, sino que aguardan la próxima primavera para renacer y darle más belleza y fragancia a sus nuevas flores. Cuando en 1955 el golpe militar autoritario y criminal desaloja del gobierno nacional al entonces presidente, Juan Domingo Perón, éste, antes de ver a su país bañado en más sangre de la que ya se había derramado, decide marchar fuera de su patria. Pasaron 17 largos años antes de que el general pudiera reencontrarse con su pueblo. Pero al fin lo anhelado sucedió. Perón fue ungido nuevamente presidente de los argentinos por la voluntad popular en sufragios libres. El destino de los pueblos no puede ser alterado por el estruendoso imperio de las bombas y de las bayonetas. En ese año, 1955, comenzaba un ciclo donde la “revolución militar fusiladora” parecía mover los hilos del poder en la Nación. No obstante, existía otro ciclo mucho más duradero y perfecto que comenzaba a gestar en retorno del Justicialismo al poder. Por esto tenemos que discernir delicadamente cuál es proceso relativo y cuál es el movimiento fundamental que trasciende los hechos aparentes. Cuidemos celosamente los procesos sutiles e interiores que son en definitiva los hechos trascendentes. 

Recordamos, con emocionada alegría, la epopeya del Mahatma Gandhi cuando el invasor imperio inglés ocupaba la India a punta de fusiles. Se burlaban del humilde político Indio que vestía taparrabos y predicaba la NO-VIOLENCIA tratando de independizar a su país a través de métodos pacíficos.  En apariencia los ingleses controlaban la India, pero de la mano del Mahatma comenzaba a girar la rueda del proceso independentista que libertaría al gran país asiático. Siempre que los hombres recurren a la fuerza demencial y autoritaria comienza en ese mismo momento el proceso de caducidad que los conducirá al destierro y al ostracismo.   
Cuando vivimos momentos difíciles debemos comprender que a la vez estamos inmersos en el curso evolucionante de la vida. E igual que el rosal, podemos sufrir por las marchitas flores de algunos objetivos no alcanzados; pero siendo consientes de que,  si nos mantenemos firmes en los logros fraternales y positivos, pronto llegará la primavera dichosa de los logros concretados. Vivir los ciclos a paso firme es saber que el bien final es una concreta realidad. Segundo a segundo nos acercamos a la libertad de nuestra alma. Terminamos con una frase del gran Mahatma Gandhi:   “Si la muerte no fuera el preludio a otra vida, la vida presente sería una burla cruel.”

Máximo Luppino

0 LUMINOSIDAD EN EL PENSAMIENTO


¿Vemos lo que miramos? ¿O percibimos en el exterior lo que nuestra propia mente refleja? Existen quienes permanecen tristes y depresivos incluso ante el más bello paisaje de una aurora resplandeciente. Un pesar profundo y gris atormenta el ánimo de los hombres en algunas etapas del sendero: es el fango de los desencuentros, los pantanos fantasmagóricos de la ignorancia cruel. No obstante, la humanidad está llamada a residir en las tierras altas de los frescos ideales compartidos. Cada error nuestro encierra mil aciertos. Por cada espina, diez rosas blancas. Si cultivamos nuestra interioridad gestando pensamientos positivos ponemos en marcha un poderosísimo mecanismo de dicha y libertad que envolverá nuestras horas. Las ideas de compasión hacia toda criatura son garantía de felicidad cierta. Los pensamientos son las causas de los efectos futuros, por esto nos refugiamos y sostenemos en todas las ideas que nos inspiran para no equivocar la dirección de nuestro destino.

Si nos hallamos libres de odio, resentimiento y miedo estamos en los umbrales de encontrarnos con nuestra auténtica identidad interior. Siempre descubrimos en nuestro Facundo Cabral un auténtico aljibe en el que beber el agua fresca de la verdad. Aquí compartimos algunos de los sentimientos sublimes de este gran artista, con todas la letras, de la poesía sublime que el manejaba con la alegría propia de un niño sabio. Dice Facundo:
“¡Nacemos para vivir, por eso el capital más importante que tenemos es el tiempo. Es tan corto nuestro paso por este planeta que es una pésima idea no gozar cada paso y cada instante con el favor de una mente que no tiene límites y un corazón que puede amar mucho más de lo que suponemos!”
Meditar para no perder la perspectiva de nuestra conducta y así poder discernir entre lo periférico y lo central, entre la ilusión y la realidad. Cosechar buenos pensamientos cargados de sentimientos nobles y amorosos  trasmuta nuestros errores en virtud floreciente. Todo a nuestro rededor nos impele a escalar intrépidamente las montañas de la plenitud espiritual.
Continúa  Facundo cantando:
“Quizá el mayor desafío del ser humano en los albores del tercer milenio sea constatar que no estamos solos, que compartimos el universo. Nos encontramos en la más preciosa aventura jamás vivida: la suerte inmensa de reunirnos, festejar, reír y materializar, desde nuestra individualidad, un universo de colaboración entre sus seres; quienes, gobernados desde nuestro universo interior, vivimos el sueño de ser amor universal.”

El residir en este pequeño y bello rincón del cosmos no nos impide soñar con las estrellas magníficas llenas de luz y eternidad. Cultivar con amor y esmero nuestras ideas nos permitirá abrazar la infinitud misma de la herencia divina que nuestro padre nos ofrece día a día.

Máximo Luppino

0 EL ESCUDO DE LA VIRTUD, LA ESPADA DE LA VOLUNTAD


El ejercicio de la virtud es el sendero ineludible que nos conduce al bello jardín de la espiritualidad. El pensamiento virtuoso es el que posee ideas límpidas y desinteresadas que, como consecuencia inalterable, devendrán en acciones positivas y fraternales. La devoción por la virtud nos libera del los vicios. En este sentido, recordamos una célebre sentencia del gran filósofo Chino Confucio que dice:   “¡Los vicios vienen como pasajeros, nos visitan como huéspedes y se quedan como amos!”. La consagración nuestra para con la acción virtuosa nos protege de los males de la holgazanería y el egoísmo.
Comprendemos como virtud aquellas acciones conscientemente positivas y correctas para el desarrollo intelectual y espiritual de nosotros mismos al servicio de la humanidad. Es la virtud el perfeccionamiento de cualidades éticas que nos permiten enaltecernos como individuos dignos de un alma generosa.
En la lucha por perfeccionarnos y abrirnos camino en el sendero del progreso, la virtud es un incomparable escudo y la voluntad un filosa espada. Todo esto subordinado a una disciplina constantemente espartana de ser nosotros mismos la pequeña blanda gota de agua que golpeando una y otra vez perfora la dura piedra de la necedad humana. 
Cuando más dificultad se nos avecinan, más introspectivos nos volvemos, ya que en nuestro interior fluye el manantial dinámico de nuestras propias fuerzas. Entonces, en vez de ceder y darnos por vencidos, nos aferramos fuertemente a nuestras convicciones y nos lanzamos al campo de batalla, espada en mano, para luchar por nuestra historia y principios. En nuestra sangre laten vivas las victorias pasadas, los combates ya dados, reposa en nuestra mente las colinas ya conquistadas. Entonces una y otra vez nos arrojamos a la dura contienda, conscientes de que daremos digna lucha hasta derribar toda dificultad. Sabemos que abundantes serán los tropiezos y las piedras que intentarán bloquear nuestro derrotero, pero uno a uno serán sorteados todos los escollos.
Sabemos de las grandes dificultades, pero sólo concebimos en nuestra alma el triunfo y la gloria final. Las horas reclaman dinamismo; el viento libre hace ondear dichosa nuestra bandera. Verla danzar orgullosa en lo alto de nuestros mástiles nos llena de emoción. La adrenalina parece un rio bravo y apenas controlado en su curso que corre velozmente hacia el infinito mar.
Practicar el bien hacia toda la humanidad es el objetivo. Buscar enaltecernos con la práctica de la abnegación es correcto. Compartir con todos los perfumes de las flores y los colores del arcoíris en una dichosa obligación.  Sin olvidar jamás que: “¡La victoria ama a los preparados!” así es que la vida toda es un gran entrenamiento en el arte de persistir y aprender a amar la existencia infinita.
Mientras, una breve licencia nos asalta y, apasionados por la belleza de la verdad, caminamos dando gracias a DIOS por la oportunidad que nos da de poder luchar para poder ser mejores personas.

              Máximo Luppino

0 COMBATIENTES DE TWITTER Y FACEBOOK


La humanidad continúa su indetenible marcha ascendente. Los inalterables designios de la fabulosa ley de evolución eternizan su imperio en la conciencia de los hombres.  El fenómeno mundial de las llamadas redes sociales de comunicación es una inocultable muestra de la humana necesidad de compartir sus sentimientos y pensamientos con sus semejantes. La vida se recicla y se retroalimenta de su propia esencia inmortal.  Un manto luminoso de estrellas le susurra al hombre la gloria majestuosa que le aguarda.  Facebook, Twitter y demás redes sociales se asemejan a un dinámico arcón de emociones donde la sociedad vuelca sus inquietudes.

Pero no podemos negar que existe un pequeño número de usuarios de los  ciberespacios que, más que opinar, juzga  categóricamente los comentarios de sus semejantes con recalcitrante tozudez, sin permitir que los demás desarrollen sus  pareceres. Son, estos queridos amigos, dictadores gráficos de las efímeras páginas virtuales. Toman por asalto todo comentario que se les ocurre contrario a sus criterios y se lanzan en demencial carrera a escribir un cúmulo de palabras que intentan mutilar el libre albedrío de las opiniones dispares. Muy bueno es que se intercambien pensamientos; por supuesto, estamos todos de acuerdo con este ejercicio. Pero éste no es el caso de estos inquilinos de ideales ajenos, revolucionarios de los teclados, sanguinarios de las palabras hirientes… En fin, usurpadores de la tolerancia global. Ejercen la revolución desde un mullido sillón, o desde el agitado cotorreo de algún ocasional bar. Conforman un ejército sin infantería, son navegantes sin barcas, caminantes que no aman los caminos. Gatillan palabras, dinamitan esperanzas, sabotean recuerdos e interfieren en el buen gusto de muchos. Casi toda la sociedad está conectada a estos modernos elementos comunicacionales y los creemos profundamente positivos. Sugerimos, modestamente, que cuando esbocemos nuestros pensamientos en estas páginas debemos recordar los rostros de nuestros interlocutores. Realizando, además, el ejercicio de sentirnos frente a frente con nuestros contactos. Escribir y opinar sintiendo en nuestros corazones la cercanía del otro.

La naturaleza habla en su propio idioma de infinita  creatividad. Más allá del “me gusta, comentar, compartir”,  existen extensos campos verdes de maravillosa lozanía, con briosos caballos alegre trotando  en libertad. Hay tantas montañas altas bendecidas con nieves blancas y puras ¿Y qué decir del majestuoso océano con sus azules  aguas profundas, con playas de arenas doradas y aire salado? Que los teclados jamás sustituyan a los apretones de manos, a la rueda de amigos, a los abrazos fraternales y a la insustituible mesa familiar. La realidad posee un voltaje emocional tremendo e irresistible cuando de vivir se trata. Ay, y esa música que nace del alma de los poetas y pintores, que vibra incesantemente en las mentes desestructuradas.

La vida no merece verse desde pequeñas ventanas entornadas. La vida reclama que nos empapemos de toda su gloria en el afán de renovarnos constantemente… Creemos que existen ríos y arroyos de tal belleza que enmudecen a los más locuaces oradores. Las redes sociales son una anécdota útil en la infinita gloria divina… Los combatientes de Twitter y Facebook depondrían su  “belicismo” si sólo contemplaran un poco más este universo de buena voluntad angelical que nos rodea…

Ser protagonista del rodaje de la vida es mucho mejor que ser un crítico de las acciones de los que actúan sin temor ni prejuicio. Los segundos parecen simples gusanos, los primeros son águilas imperiales que surcan los cielos con colosal audacia.

Máximo Luppino

0 EL ESCUDO DE LA VIRTUD, LA ESPADA DE LA VOLUNTAD


El ejercicio de la virtud es el sendero ineludible que nos conduce al bello jardín de la espiritualidad. El pensamiento virtuoso es el que posee ideas límpidas y desinteresadas que, como consecuencia inalterable, devendrán en acciones positivas y fraternales. La devoción por la virtud nos libera del los vicios. En este sentido, recordamos una célebre sentencia del gran filósofo Chino Confucio que dice:   “¡Los vicios vienen como pasajeros, nos visitan como huéspedes y se quedan como amos!”. La consagración nuestra para con la acción virtuosa nos protege de los males de la holgazanería y el egoísmo.
Comprendemos como virtud aquellas acciones conscientemente positivas y correctas para el desarrollo intelectual y espiritual de nosotros mismos al servicio de la humanidad. Es la virtud el perfeccionamiento de cualidades éticas que nos permiten enaltecernos como individuos dignos de un alma generosa.
En la lucha por perfeccionarnos y abrirnos camino en el sendero del progreso, la virtud es un incomparable escudo y la voluntad un filosa espada. Todo esto subordinado a una disciplina constantemente espartana de ser nosotros mismos la pequeña blanda gota de agua que golpeando una y otra vez perfora la dura piedra de la necedad humana. 
Cuando más dificultad se nos avecinan, más introspectivos nos volvemos, ya que en nuestro interior fluye el manantial dinámico de nuestras propias fuerzas. Entonces, en vez de ceder y darnos por vencidos, nos aferramos fuertemente a nuestras convicciones y nos lanzamos al campo de batalla, espada en mano, para luchar por nuestra historia y principios. En nuestra sangre laten vivas las victorias pasadas, los combates ya dados, reposa en nuestra mente las colinas ya conquistadas. Entonces una y otra vez nos arrojamos a la dura contienda, conscientes de que daremos digna lucha hasta derribar toda dificultad. Sabemos que abundantes serán los tropiezos y las piedras que intentarán bloquear nuestro derrotero, pero uno a uno serán sorteados todos los escollos.
Sabemos de las grandes dificultades, pero sólo concebimos en nuestra alma el triunfo y la gloria final. Las horas reclaman dinamismo; el viento libre hace ondear dichosa nuestra bandera. Verla danzar orgullosa en lo alto de nuestros mástiles nos llena de emoción. La adrenalina parece un rio bravo y apenas controlado en su curso que corre velozmente hacia el infinito mar.
Practicar el bien hacia toda la humanidad es el objetivo. Buscar enaltecernos con la práctica de la abnegación es correcto. Compartir con todos los perfumes de las flores y los colores del arcoíris en una dichosa obligación.  Sin olvidar jamás que: “¡La victoria ama a los preparados!” así es que la vida toda es un gran entrenamiento en el arte de persistir y aprender a amar la existencia infinita.
Mientras, una breve licencia nos asalta y, apasionados por la belleza de la verdad, caminamos dando gracias a DIOS por la oportunidad que nos da de poder luchar para poder ser mejores personas.

              Máximo Luppino

0 EL CAMINO QUE ELEGIMOS


Alguien dijo: “¡Hay tantos caminos como caminantes deseosos de caminar!” Todos elegimos qué sendero transitar. El recto y límpido sendero de la conducta ecuánime, que requiere autocontrol y compromiso solidario con nuestros semejantes, en el que la palabra dada es más confiable que cualquier documento lacrado en pomposa y ornamentada escribanía, es sin duda la perla especial del collar de la ética humana.
En ocasiones, infantilmente, los hombres creemos en los atajos, entonces nos hacemos trampas a nosotros mismos. Nos mentimos. Mintiendo nos ilusionamos con una pompa de jabón que se destruye al menor contacto con la realidad. Y peor aún, a veces nos desubicamos de tal suerte que pretendemos juzgar a nuestro prójimo. Pero las charlas de café están signadas a ser una escuela de frustrados, a no ser que lo que se comparta sean genuinos ideales.  Existen quienes trabajan, y están los que deambulan como proyectos de hombres criticando implacablemente a los que realizan y concretan en hechos sus anhelos. El “se debería haber hecho esto o lo otro” sólo poseen derecho a esbozarlo los que dejaron callos en el duro arado del mundo del pensamiento creador. Todos los demás debemos empeñarnos en aprender a ser libres y fraternales.
Estamos aprendiendo todos a ser mejores personas. Estamos ejercitándonos en el sublime arte de ser útiles a nuestra sociedad. También evolucionamos renunciando a las superfluas estocadas de la baja esgrima dialéctica de los cultores del verbo decadente de la injuria. Intentamos aprender de todos. Tampoco es válida la renuncia de aquel que no posee nada a que renunciar. Pero cuando un individuo tiene medios para responder o fuerza para imponerse y no ejerce presión para ser “dueño de la verdad”, estamos entonces ante un hombre que transita una pacífica y devocional resistencia ante las injurias.  
Para colocar ejemplos certeros a estas líneas, opinamos que nuestro Intendente, el doctor Joaquín De La Torre, ha sido calumniado despiadadamente por un grupo de pseudo-políticos. Algunos de ellos con apetencias de ser considerados intelectuales. Pero  nunca escuchamos de JOAQUÍN una sola palabra pública en su propia defensa. Joaquín Habla a través de su conducta. Tampoco nuestro intendente dejó de estrechar la mano de aquellos que intentaron minar su voluntad de servicio al pueblo de San Miguel. “Ese”, que no iba a finalizar su primer mandato, se convirtió en el primer intendente en ser reelecto en nuestro municipio por expresa voluntad popular.  Aún encontramos buceadores de pantanos lúgubres que hurgan el pasado con auténtica vocación destructiva. Mientras, Joaquín trabaja para mejorar la eficiencia de la comuna puesta al servicio de todos los vecinos. ¿Qué tal si todos sumamos algo concreto y positivo para el vecino, en vez de holgazanear colocando piedras en el camino?...
Pero bien, todos gozamos del libre albedrío que DIOS nos ha regalado en su infinito amor a nosotros, sus hijos. En fin, cada uno es “artífice de su propio destino”, y la rueda de causa y efecto gira sin cesar movilizando la soberana ley del merecimiento, como un efecto de las causas que nosotros mismos generamos. Una caricia de ayuda va a ser recordada por siempre, un golpe artero está condenado al desierto del olvido. La flor trasciende sus propias espinas. El tolerante tolera “ganando el cielo”; el burro elige sus mejores patadas para jorobar a su rededor y hacerse notar en tal primitivo ejercicio. 
Trataremos de poseer la fortaleza de Joaquín, imitando su bondad que no equivale a la pasividad permisiva de los errores. Es simplemente conocimiento de que el bien final se impone. Conciencia de que sólo ayudando nos ayudamos. Dios quiera, podamos elegir el camino correcto en nuestras vidas.
Máximo Luppino

0 LA VIDA EN UNA SONRISA


La comunicación gestual es la piedra angular en que se coloca el primer ladrillo de buena voluntad del futuro edificio de una relación duradera. Los gestos duros e indiferentes alejan la posibilidad de crear un momento positivo entre dos o más personas. Las palabras irrespetuosas brotan fácilmente de un rostro enojado. Una palabra dulce y gentil está siempre a punto de gestarse en un semblante portador de una sutil sonrisa positiva. Desde el corazón del hombre nace una necesidad de ser amable y de sembrar segundos dichosos a nuestro rededor. Cuando esta silenciosa bendición se hace presente, unos 17 músculos del rostro se ponen en acción dibujando felicidad en la expresión. Son las flores, sonrisas de DIOS sobre el planeta. Nosotros podemos elegir el camino de la belleza o el camino de la torpeza. Las  sonrisas genuinas no florecen en terrenos sombríos.  Los días están colmados de millones de segundos, momentos que pueden pasar ante nosotros como el torrente vertiginoso del agua en una cascada. Pero si la mente está despierta, un segundo puede ser interminable y profundo como el universo mismo. Depende de nosotros la elección de darle sentido a cada aliento que proferimos.  

Nos gusta pensar que los milagros nacen a partir de una sonrisa del alma. Los ángeles, verdaderos soldados del Señor, sonríen mientras socorren a la creación. La madre sonríe a su pequeño niño en su cuna para que este pueda encontrar rápidamente los sueños mágicos de sus amigos duendes. Sonreímos en silencio cuando reflexionamos  sobre las incontables jugarretas del destino que siempre nos sorprenden. Sonreímos cuando nuestros seres queridos logran sus cometidos y nos regocijamos en su propia dicha. La lucha espiritual encierra entre sus ocultos pliegos de sabiduría una sonrisa eterna e infinita.

 La sonrisa debería ser nuestro primer gesto matinal, como una declaración jovial de un optimismo a prueba de toda dificultad. Recordamos la sonrisa de la Madre Teresa de Calcuta, en esa sonrisa parecía estar contenida toda la compasión sublime de cosmos; el gesto divino por excelencia en su rostro magnánimo y perfecto. Para cambiarnos a nosotros mismos podemos comenzar con trasmutar nuestros gestos sombríos y agresivos  por una mirada contemplativa cargada de tolerancia. Regalar sonrisas a nuestro rededor es recordador de dónde venimos y hacia dónde vamos.  Nuestro rostro con sus expresiones faciales es un mapa indicador exacto que nos marca en qué punto del sendero de la vida nos encontramos.

Brindarnos en una sonrisa, que busca ser perfecta en solidaridad y compañerismo, es como fundirnos para siempre en el mejor instante de nuestras vidas y saber que lo mejor de nosotros está en proceso de ser develado. Toda la sabiduría está guarda en la sonrisa del Maestro.

Máximo Luppino

0 TULIPANES ENCANTADOS


Con digno, esbelto porte se elevan orgullosos los bellos tulipanes. Una multiplicidad infinita de colores y matices visten sus rostros de singular delicadeza. El sol benigno los nutre y fortalece, mientras que un viento indómito, proveniente de la cordillera, los acaricia con destellos de nieves eternas.

Según La célebre enciclopedia virtual, el  término  tulipán proviene del vocablo turco otomano tülbend que, a su vez, proviene del término persadulband. Ambas palabras significan "turbante" y hacen referencia a la forma que adopta la flor cuando está cerrada. Cuando nos enteramos de su raíz etimológica se nos presentó un mundo de discreto misterio en cada flor, en todos los cultivos y en un emblema que encierra secretos antiguos celosamente guardados. Existió, y tal vez aún exista la orden del tulipán.  O aquel grupo de personas asociadas que se hacían llamar los guardianes del tulipán encantado. Es esta una mezcla caprichosa de historia y leyenda que suele rodear a los objetos atractivos, sumándole un misterio más a la hermosura inherente en sí misma.

En nuestra Argentina inmensa se cultiva esta peculiar flor.  Desde 1997 se cultivan en Trevelin, provincia de Chubut, bulbos de tulipán a partir de la iniciativa de un productor rural que decidió apostar por este tipo de emprendimiento no tradicional en la región. Debido a las condiciones favorables de clima y suelo, los resultados fueron muy alentadores desde el principio. Actualmente, la ciudad exporta tulipanes al mundo y gran parte es destinada a Holanda. El Tulipán es conocida como: “El amor que se revela”, toda una mística definición de una planta que se empeña en ser signo y emblema de una divinidad que regala belleza y verdad por doquier. En una naturaleza que posee como ley indiscutida la interacción e interdependencia de todas sus expresiones, sospechamos que los extensos cultivos de tulipanes de nuestra Patagonia no sólo se alimentan de un suelo proclive y de un clima apropiado, si no que esencialmente se nutren de la bondad y gentileza de los habitantes de Trevelin.  Tallos largos y verdes, flores formadas por mil pétalos aterciopelados de brillo multicolor, cual un arcoíris vegetal nacido de lo más profundo de la tierra, pero inspirado en lo más alto del cielo de DIOS.
Tulipanes de Trevelin,  matizan misterios lejanos del Asia milenaria y la frescura límpida de nuestros criollos parajes. Viejo y lejano, nuevo y cercano.

 Una concentración de lo mejor de dos continentes. En los tulipanes exportados al mundo viaja una porción de nuestras nieves perfectas, y también una fracción de nuestros ideales suramericanos. Tulipanes encantados, flores de insondable revelación angelical. Toda la verdad en una sola flor. Toda la bravura patagónica en colores que nos conducen a dar gracias al padre del cosmos.

Máximo Luppino  
 

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